Sentado en una habitación, viendo a toda la gente pasar, me pregunto qué es lo que siente en este momento la soledad, como saber si estoy solo o simplemente no me doy cuenta de quienes me rodean, hay miles de preguntas que rondan mi cabeza, pero no hallo las respuestas a las preguntas correctas, aquí de nuevo estoy, sentado en una habitación que sus paredes escritas con sangre cuentan un historia de lo que sucedió, llevo más de dos años y no le doy importancia, ni siquiera la he leído, solo me pongo a pensar en la gente que me rodea que me dice amigo, ¿en verdad solo estoy? O es un momento de angustia que no puedo estar seguro de quienes me rodean.
Miro día a día por la única ventana que me ilumina cada mañana a las 6 a.m. y despierto pensando si sigo vivo o ya pase al otro lado, pero al darme cuenta que aun siento dolor encuentro la respuesta a mi preocupación, y solo queda seguir esperando a despertar sin ningún dolor y ahí será el día en que ya no siga vivo. Veo por la ventana la gente que va y viene, se les nota en la mirada que saben que es lo que quieren, y algunos solo caminan esperando encontrar un lugar al cual ir, ¿pero por qué yo no he de salir? No tengo ningún lugar al dónde ir, claro está, pero porque no buscarlo, eso lo pensare otro día, que sea menos caluroso, que el viento cante y que las hojas dancen.
Despierto nuevamente, atrapado en los recuerdos más profundos de mi mente y solo queda pensar, que un motivo para vivir tengo que alcanzar, y en medio de mi soledad, pienso en colocar un cartel el cual dirá se busca meta para vivir, aquel que la encuentre devolver a su dueño el cual está en el cuarto más pequeño de toda esta ciudad, y no paro de reír pues el día de ayer llore lo suficiente, y ya no quedan lagrimas por derramar, y llega mi mente un recuerdo, que vuelve todo obscuro y el frio intenso se apodera de mi, y ya no quiero seguir pensando y decido esperar hasta mañana.
El día de hoy es más frio, y por primera vez no veo el sol por mi ventana, solo oigo al viento cantar y veo como las hojas danzan sin cesar, y una sonrisa se dibuja en mi rostro y decido salir a buscar una meta por la ciudad, y al darme cuenta de que estoy por cruzar la puerta, decido leer la historia en sangre escrita de este lugar, y al darme cuenta de lo extensa que es, lloro de felicidad pues me siento vivo otra vez, pero no hay dolor, y eso me hace dudar si en esta vida me encuentro o no, y decido leer, y al ver que ya termine pude entender que esa historia no es más que un relato de una persona que no pudo ver la vida pues el yacía en la agonía de no poder descubrir por qué estuvo en este cuarto día a día, pero yo no continuare su historia, pues he abierto esta puerta y he decidido que voy a ser como las personas que veía pasar, solo que esta vez buscare una meta por la cual mataría para alcanzar, y aquel que esté en este cuarto otra vez, si lee la historia podrá encontrar con tinta negra de la noche, una pequeña escritura, que dice: “sal por esa puerta y no mires atrás, porque el destino que te espera es aquel que tú quieras alcanzar”

No hay comentarios:
Publicar un comentario