Caminando por un desierto, construyendo castillos de cristal, escribiendo un poema con mi sangre firmado al final, puedo ver en el horizonte paisajes desiertos con gran esplendor, puedo ver mundos de colores llenos de ilusión, edificios enteros que no tienen comparación, diseñados por la persona que admira mi corazón, y al ver paisajes tan llenos de vida, llenos de pasión, un atardecer se aproxima, no tiene comparación, se ve como la noche y el día se juntan con pasión, y solo en ese momento se encuentran, hasta un nuevo atardecer, pero esos minutos en que el día se hace noche y la noche cobra vida, con una luna irradiante de ternura, con un cielo adornado de estrellas, sentados en la arena, los edificios cobran vida, y se desata la fantasía, todo es alegría, y esta noche dejó de ser oscura, y una fiesta se desato, las casas y los paisajes se mueven sin control, y el viento por más que sopla, no hace frió a mi alrededor, poco a poco voy sonriendo, es lo más bello que sucedió, ver todo en armonía, todo con perfección, y levanto la mirada y ahí estas tu, diseñando las más bellas obras de arte, viendo la belleza de las cosas donde nunca existió, y me doy cuenta de tu talento, tu gran pasión, eres la arquitecta de los mundos, de tus sueños y de mi inspiración.
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