viernes, 12 de febrero de 2010

Recorrido de una vida

Un edificio en ruinas, donde desde lo más alto se puede ver la soledad, la angustia, la tristeza, un lugar donde nadie quisiera vivir, pero está lleno de gente que no sabe a dónde ir, algunos ven la vida pasar sin dejar recuerdos atrás y simplemente se dejan caer desde lo más, sin tener nada en que preocuparse, sin tener nada más que dejar, nada que recordar, y aquí me hallo yo, observando a la gente en sus últimos segundos y solo veo un vacio en sus ojos, ya no hay la vida que usualmente se suele ver, caigo junto a ellos y no hay ningún remordimiento, ninguna angustia, ni felicidad ni tristeza, la misma mirada del comienzo, y al llegar al inicio extiendo mis alas y vuelvo a subir, y la gente sigue cayendo, sin ningún dolor, sin gritos de desesperación sin un alma que les diga detente ya.

En los pisos de más abajo casi todo es igual, no se puede ni caminar, la sangre en los pisos impide el andar, en las paredes solo encuentras escritos de odio, desilusión, tristeza, rencor, amargura, y uno que otro amor que se fue y nunca volvió. La gente esta apilada, totalmente desvanecida, ya no hay vida en ellos, uno que otro aun puede moverse pero no saben a dónde ir, solo dan vueltas en círculo, cayendo una y otra vez, tomo algunas almas, las más interesantes, y enseguida la habitación se empieza a llenar de pequeños bichos, que se van metiendo en por los cortes de las personas, y las heridas poco a poco se empiezan a cerrar, me abro camino entre todo este caos, los bichos no se atreven a acercarse, y así bajo unos pisos más, donde los gritos se pueden escuchar.

Detrás de puerta de metal se escuchan los lamentos, risas, llantos, y gritos de desesperación, tentado decido abrir la puerta, un ensordecedor estruendo sale de la habitación, y se pueden ver miles de habitaciones, todas repletas de gente en las esquinas, a primera vista parecen asustados, pero después me doy cuenta que están escondidos, unas sombras recorren los pasillos, metiéndose en sus cabezas, y salen riendo a carcajadas mientras las personas gritan de dolor y desesperación, ante tanta excitación mi sobra no puede más y se aparta de mí, yo sigo mi camino, buscando algo que no perdí, mirando algo que nunca pude ver, escuchando el silencio de la situación. Entro a un cuarto abriéndome paso entre tanta gente, estas miradas si tienen vida en sus ojos, otras la van perdiendo, algunas tratan de agarrarme pero se empiezan a quemar en el intento, no puedo hacer nada, solo ver como arden en llamas, como su mirada pierde la vida con cada sombra que entra en su cabeza, por fin llego a una ventana, manchada con sangre apenas se puede distinguir que hay afuera, cuervos vienen y van, entran en los pisos de más abajo, y como un niño de 5 años siento la curiosidad de ir a ver, a estas alturas ya nada tengo que perder. Por fin llego a una puerta de madera, manchada con sangre, con uñas incrustadas con los gritos detrás mío decido abrirla, y un viento helado choca contra mí, mi sombra regresa riendo a carcajadas, y decido seguir.

Ventanas congeladas, un piso cubierto de nieve, un salón inmenso con vitrales en los techos, paredes de hielo que muestran el reflejo de la vida al pasar, se respira un aire de sangre mezclado con humedad, y no veo ningún alma pasar, por un momento me decepcione, pensé que vería cuervos comiéndose a algunas personas, no sabía que mas esperar, pero debajo de la nieve empiezan a salir millones de manos, tratan de agarrarme y por más que al hacerlo se empiezan a quemar siguen arrastrándome al fondo de la nieve, abro mis alas y llego a lo más alto del techo, veo unas maderas y puedo a los cuervos, posados mirando el vacio con sus ojos rojos, decido observar también mientras dejo caer un par de manos que me trataron de sujetar. Pasan más de dos horas, y cansado de esperar, por fin empiezo a ver a los cuervos moviéndose, abren sus negras alas, y empiezan a caer en picada, y antes de que lleguen al piso van cambiando de forma, y son unas figuras humanas, sin rostro ni emoción aparente, y empiezan a salir las personas por debajo, y cada una se va a una figura, y empiezan a abrazarlas, llorando gritan los recuerdos de un pasado, un hijo, una madre, una esposa, un amigo y poco a poco son congelados, y quedan como estatuas, con vida en sus miradas que los cuervos van a arrancando poco a poco, decido salir de ahí, ya no hay nada más que pueda ver, solo un reflejo en las paredes, vidas nuevas añadidas, recuerdos que poco a poco se van haciendo mas y mas grandes, y cada vez es más frio el lugar, una puerta de cristal me espera en el fondo de aquella habitación.

Después de estar en el frio cuarto me doy con la sorpresa que salí del edificio, la gente que cae desde el último piso, se para nuevamente y entra otra vez, como si quisieran pasar por todo eso una vez mas, quien soy yo para detenerlos. Mi búsqueda solo me dio un par de almas interesantes, pero no encontré lo que buscaba, me quedan más de 500 edificios más por buscar, cada uno con mas pisos que el anterior, espero poder saber que estoy buscando, así será más fácil poder encontrarlo.

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