Camino por un cementerio, rodeada de rosas negras regadas por la sangre de los que no logran pasar, y solo soy un observador, sentado en una esquina respirando el dolor, algunos no se atreven a atravesar, otros intentan y caen sin piedad, y parado en lo más alto de este lugar solo puedo mirarlos caer una y otra vez y al acercarme lentamente veo en su expresión la desesperación, y una sensación de descontrol se apodera de mi, y me hace pensar por que la razón de esta extraña sensación, pero lo extraño es que me gusta, verlos andar y poco a poco ver como dejan de respirar, y caen a la tierra y las rosas son cada vez más bellas, una y otra vez.
Solo espero encontrar la salida, y poder sentir una vez más la calidez de un corazón, y encontrar en este una respuesta a esta amarga sensación, quiero gritar por todo el cielo y enfrentarme a todo el infierno solo por ver mi corazón latir una vez más porque lleno de arena este se encuentra y no puede respirar, se detuvo hace mucho tiempo y no quiere reaccionar, quiero subir a la montaña más alta del mundo y gritar hasta desangrarme que es lo que me sucede, quiero llorar una sola lagrima y que mis penas se vayan con ella, quiero poder respirar un aire de tranquilidad y poder soportar las penumbras de esta vida, y asi poder entender muchas cosas.
Camino por un cementerio rodeado de rosas negras, que son regadas por la sangre de aquellos que no logran pasar, y sin piedad caen una y otra vez, este camino se hace más corto para mí y las rosas cada vez son más hermosas y su tono obscuro es más profundo y emiten un olor a dolor, esas son las rosas del jardín donde viví, que nunca se marchitaran porque siempre habrá gente que no logra pasar, pero ya las deje atrás, y no puedo recordar, por que salí de ese cementerio y no pienso volver, la amarga sensación poco a poco se van de mi corazón.
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